miércoles, 26 de agosto de 2015

En sus pies


Indígena se levantó repentinamente mientras se tocaba el pecho sintiendo aún la sacudida desde dentro. Sus ojos tenían una expresión inquieta cuando estalló en sonora carcajada inundándolo todo. Era tan obvio que nunca me di cuenta, tan obvio que tuve a tocarlo y sentirlo para verlo. Ella era del mismo color que la tierra con la que impregnaba mis heridas cuando caía.

Esta vez la tempestad se desató en su interior y yo no podía hacer nada más que mirarla paralizada por el susto. Por un segundo sentí que éramos dos distintas, mirándonos frente a frente, contagiándome su sed. “Ahora te toca a ti” me decía mientras enraizaba sus manos con las mías. Con el paso del tiempo había renunciado a ello de tal forma que lo había olvidado pero el camino era tan obvio como el color de su piel. “Ahora te toca a ti. Esta vez no dejaré que te pierdas.” 

martes, 10 de julio de 2012

Tierra

Finalmente se convirtió en árbol, robusta, frondosa, penetrante en la tierra... sintiendo como la recorría la savia risueña, alborotándole los poros.
Ahora indígena y ella eran una, su risa resonaba en los recovecos de madera, vibrando cada hoja. Yacía tranquila, era su interior lo que la abrazaba ahora, meciéndola entre libélulas que a cada carcajada se escapaban de su boca.

martes, 1 de mayo de 2012

2001


Es curioso como con el paso de los años he perdido la mayor parte de mis recuerdos contigo. Donde antes había imágenes ahora sólo hay sensaciones y un buen sabor de boca.

Te conocí tarde y en tu cuenta atrás. Me dejaste por herencia una foto, los mejores veranos de mi adolescencia y la duda de cómo seríamos ahora con unos cuantos años más.

“Estas tola” me decías mientras me ponía tus gafas de sol y fingía pilotar una avioneta. 

 

 

lunes, 2 de abril de 2012

La escucharás...

Se le desató en el pecho como caballo desbocado, ahogado por la ansiedad. Se le agolparon en la garganta tantos deseos por gritar que enmudeció perdida en recuerdos... de 800 kilómetros al sur, 800 kilómetros lejos de lo que añoraba como hogar.
Enmudeció su grito entre el gentío y cerró los ojos. Indígena se revolvía con rebeldía nómada. Cogió sus botas y se fue.

lunes, 19 de marzo de 2012

Lo que cuenta

Estaba concentrada, tenía que medir las palabras para no decirlo con esa claridad que resulta cruel... Hablabas y hablas, "lo mismo de siempre, jamás cambiaras...".
Por un momento dejé de escucharte, me había fijado en tus arrugas, nunca las había visto tan profundas como hasta ahora.
"El tiempo contigo se me agota", pensé. No pude por menos que echarme a llorar.

miércoles, 29 de febrero de 2012

Uno, dos, tres...

Está bien, deja de mirarme... basta.

Vamos a jugar a un escondite en el que yo contaré hasta quedarme dormida y tú correrás escondiéndote tan lejos que no te alcance ni el recuerdo. Pero hazlo en un lugar cálido, que te proteja de los inviernos. Que sea silencioso, lejos del gentío para conservar tu locura y que no te contagien su cordura.

Guarda en tu interior todos mis sueños pendientes, es posible que hagan falta si algún día te voy a buscar.


jueves, 9 de febrero de 2012

Érase una vez

Naciste de la casualidad, del amor a la locura y la curiosidad. Naciste de lo desconocido, semilla fértil de mis entrañas. Creciste con timidez, tomando forma mientras el alma indígena te protegía. Finalmente ella te soltó, se desprendió de ti como las hojas en otoño, aflojando lentamente su mano. Aprendiste a andar, a pisar fuerte y pedir, sin miedo. Aprendiste el valor de la palabra, a conversar, y lo importante que es soñar.

Ahora ya puedes incluso correr, decidir dónde ir, ocupar otro lugar. Pero en vez de eso te sientas delante de mí y me miras, como esperando que pase algo.